miércoles, 20 de noviembre de 2019

ASÍ SUENA LA MISTERIOSA CANCIÓN MAGNÉTICA QUE EMITE LA TIERRA CUANDO CHOCA CON UNA TORMENTA SOLAR


La melodía ha sido registrada por naves espaciales que investigan las ondas magnéticas de la órbita del planeta.

Publicado: 19 de noviembre del 2019 - 11:00 AM 



Las tormentas solares afectan el frente de onda de choque del planeta. | Fuente: Science

La misión Cluster de la ESA ha registrado una melodía extraña que la Tierra emite cuando es golpeada por una tormenta solar.

El equipo de investigación liderado por Lucile Turc hizo el descubrimiento al analizar los datos del Cluster Science Archive. Esta canción proviene de ondas que se generan en el campo magnético del planeta.

La misión Cluster está compuesta por cuatro naves espaciales que orbitan la Tierra investigando el entorno magnético. Ellos vuelan por el frente de onda de choque, región donde se encuentran las partículas resultantes del choque de la tormenta solar. Durante este proceso, se ha concluido que el frente de onda de choque libera ondas magnéticas complejas en el acto.

Cuando la tormenta golpea, la sintonía se rompe en redes complejas de frecuencias altas. Dichas ondas producen una extraña canción cuando se convierten en señales audibles.


Pese a lo misterioso, se sabe que la energía de las ondas es empujada hacia el planeta, donde se encuentran con el frente de onda de choque. Los campos magnéticos de la Tierra empiezan a resonar en la frecuencia de las ondas y contribuyen a transmitir la perturbación magnética hasta el suelo. “Siempre esperábamos un cambio en la frecuencia, pero no el nivel de complejidad en la onda”, afirmó Lucile Turc.

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miércoles, 6 de noviembre de 2019

VOYAGER 2, LA SONDA QUE LLEVA 42 AÑOS VIAJANDO Y SE ADENTRA EN LO DESCONOCIDO


 PUBLICADO: 5/11/2019.

Lleva 42 años viajando, y hace un año se adentró en el espacio interestelar. Ahora, los científicos presentan los increíbles hallazgos de nuestro veterano mensajero.



La Sonda Voyager 2 de la NASA lleva 42 años viajando por el espacio. Foto: Sciencephoto.

Tras ser lanzada por la NASA, la sonda Voyager 2 abandonó la órbita de la Tierra en 1977, un mes antes de su gemela Voyager 1, pero tardó siete años más en alcanzar el límite exterior de la heliosfera (el campo que envuelve al Sistema Solar) a unos 18 mil millones de kilómetros de distancia.

La veterana viajera nos ha entregado un tesoro de datos más allá de la “burbuja solar” que envuelve la Tierra y nuestros planetas vecinos, informaron científicos el lunes.

Pero por cada misterio que la Voyager 2 ha resuelto sobre los vientos solares, los campos magnéticos y los rayos cósmicos que rodean el límite entre el espacio interestelar y la esfera de influencia del Sol, ha surgido uno nuevo.


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En forma de algo así como una manga de viento en una brisa fuerte, la heliosfera está formada por el campo magnético del Sol y los vientos solares que pueden alcanzar velocidades de tres millones de kilómetros por hora.

Se puede comparar con un superpetrolero cósmico que surca el espacio, dijo Edward Stone, profesor del Instituto de Tecnología de California y autor principal de uno de los cinco artículos publicados en Nature Astronomy .

"A medida que se mueve a través del medio interestelar", las vastas extensiones de espacio entre feudos estelares, "hay una ola en el frente, al igual que con la proa de un barco", dijo Stone a los periodistas por teléfono.

Los científicos esperaban responder una serie de preguntas comparando los datos enviados por las dos sondas, que perforaron la burbuja protectora del Sol en diferentes ángulos y ubicaciones.



La imagen muestra las posiciones de la Voyager 1 y la Voyager 2, que están fuera de la heliósfera, la burbuja protectora 'creada' por el Sol, la cuál se extiende mucho más allá de la órbita de Plutón. Crédito: NASA.

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‘Fuga’ de partículas

"No teníamos ningún buen dato cuantitativo de cuán grande es esta burbuja que el Sol crea a su alrededor con viento solar supersónico y plasma ionizado que se aleja en todas las direcciones", dijo Stone.

La Voyager 2 confirmó, por ejemplo, la existencia de una “barrera magnética” en el borde exterior de la heliosfera que había sido predicha por la teoría y observada por la Voyager 1.

“Pero contrario a todas las expectativas y predicciones, la dirección del campo magnético no cambió cuando la Voyager 2 cruzó la heliopausa”, dijo a la AFP Leonard Burlaga, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA e investigador principal de uno de los estudios.

La llamada heliopausa es el límite de contacto relativamente delgado donde chocan el viento solar de partículas cargadas y el viento interestelar.

Los científicos también se sorprendieron de que el Voyager 2 tardó 80 días en cruzar esta barrera magnética, mientras que su sonda hermana lo hizo en menos de un día.

Y luego está el enigma de la fuga.

Cuando la Voyager 1 cruzó el umbral de la heliosfera, detectó partículas del espacio exterior, especialmente rayos cósmicos, corriendo hacia el otro lado.

“En la Voyager 2, fue todo lo contrario”, dijo Stone. “Una vez que salimos de la heliosfera, continuamos viendo partículas saliendo de adentro hacia afuera”.

En al menos un caso, fue una similitud entre las dos misiones que fue desconcertante.



La sonda Voyager 2 explora los peligros que acechan en el espacio interestelar, como los rayos cósmicos. Imagen: NASA.

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"Esto es muy extraño", dijo Tom Krimigis, científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins y autor principal de un estudio que informa sobre mediciones de partículas cargadas.

“Un cruce (de la heliopausa) ocurrió en el mínimo solar, cuando la actividad solar es la mínima, y ​​el otro en el máximo solar”, dijo a los periodistas.

"Si tomamos nuestros modelos al pie de la letra, esperamos que haya una diferencia mayor".

La actividad del Sol aumenta y disminuye en ciclos de 11 años.

Peligros en el espacio interestelar

Las misiones también midieron los rayos cósmicos entrantes que se hicieron más fuertes a medida que las sondas se acercaban a la heliopausa, con implicaciones directas para la salud de las misiones espaciales tripuladas en el espacio profundo.

"Si un astronauta se acerca a la fuente [de los rayos cósmicos], será importante comprender cuánta intensidad hay", dijo Stone.

"Un factor de tres es grande cuando hablamos del efecto de la radiación en la vida".

Construido para durar cinco años, Voyager 1 y Voyager 2 se propusieron explorar los planetas exteriores del sistema solar.

Después de 42 años en acción, todavía se están fortaleciendo, aunque ambos se quedarán sin poder y se callarán en cinco años.

Pero eso no significa que desaparecerán, dijo Bill Kurth, investigador de la Universidad de Iowa y coautor del estudio centrado en las ondas de plasma.

"Sobrevivirán a la Tierra", dijo. "Están en sus propias órbitas alrededor de la galaxia durante cinco mil millones de años o más, y la probabilidad de que se encuentren con algo es casi cero".

Si la vida inteligente en un rincón lejano de la Vía Láctea encuentra alguna sonda algún día, hallarán un “disco de oro” que incluye el dibujo de un hombre y una mujer desnudos, canciones de pájaros y ballenas, y la canción “Johnny B. Goode” de Chuck Berry.

Marlowe Hood/AFP.

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domingo, 3 de noviembre de 2019

Vida en Marte desde 1970

Extracto de DiarioLibertad

En los años 70 se hicieron pruebas sobre vida en Marte, siempre se indico que fueron inconclusas las pruebas por lo que no fueron validadas. El investigador original explica los resultados desde otra perpectiva.

El ex científico de la NASA Gilbert V. Levin aseguró en una publicación de Scientic American que en el año 1976 su trabajo de investigación en Marte arrojó resultados positivos.

En la década de 1970 la NASA realizó el envío a Marte de un par de sondas espaciales conocidas como Viking 1 y 2. Durante la misión se logró obtener un importante conocimiento sobre el planeta, sin embargo también se presentaron ciertos resultados que sorprendieron a la agencia espacial.

Uno de las investigaciones destapó la primera posibilidad de que se habían detectado señales de vida en Marte. Sin embargo, las pruebas no fueron concluyentes, o al menos eso fue lo que sostuvo la NASA por años.

Uno de los científicos principales fue precisamente Gilbert Levin, quien ahora afirma en un artículo publicado en Scientific American que se encuentra convencido que “en aquel entonces hallamos por primera vez una prueba infalible de la existencia de extraterrestres”.


La investigación desarrollaba un procedimiento relativamente sencillo. Consistía en una muestra de suelo marciano a la cual se le aplicó una gota de nutrientes diluidos marcados con un isótopo de carbono radiactivo.

Levin, junto con su compañera de investigación, la científica Patricia Ann Straat, determinaron en 1976 que los resultados no eran concluyentes. Y debido a que no se detectó materia orgánica por parte del Viking Molecular Analysis Experiment, la conclusión de la NASA desestimó el hallazgo de vida argumentando que se había tratado de una imitación de la misma, producto de una reacción química.

Sin embargo, recientemente la pareja de científicos han replanteado los hallazgos, intentando demostrar ahora que en la investigación de los años 70 se detectó por primera vez vida extraterrestre, y sugiriendo que este y un buen número de posteriores hallazgos de las últimas 4 décadas hacen que la existencia de vida en el Planeta Rojo pueda ser una realidad.

viernes, 18 de octubre de 2019

EL CASO DE HARRY TURNER, ¿SERES Y PORTALES INTERDIMENSIONALES?


PUBLICADO:  Publicado el 18 de diciembre de 2018

La segunda hipótesis más popular, tras la extraterrestre, es que algunos ovnis provienen de otras dimensiones, o al menos sus tripulantes se valen de la existencia de estas para sortear las vastedades del universo. Y cuanto más la astrofísica estudia estas posibles dimensiones, más nos damos cuenta que algunos incidentes ovni reportados en el pasado podrían ser una manifestación de su existencia.


Incluso archivos desclasificados del FBI nos hablan sobre «visitantes interdimensionales». No toda experiencia con los ovnis se limita a luces en el cielo, naves en forma de platillo, o escalofriantes exámenes médicos practicados sobre humanos abducidos. Algunas de ellas son mucho más complejas, desafían el espacio-tiempo, y ponen en tela de juicio lo que sabemos de nuestra propia realidad.

Tal es el caso que exponemos a continuación (videoprograma incluido cortesía de nuestra amiga Sonia Gupta).

Harry Turner, 1979

En septiembre de 1979, Harry Turner, conductor de un camión de transportes, despertó en su vehículo estacionado en un parqueadero. El único problema es que no tenía memoria alguna de cómo diantres había llegado allí.

Se esforzaba por recordar algo cuando notó que su revolver estaba a su lado, junto con los casquillos de las ocho balas disparadas. Esa imagen hizo que su mente se activara y el extraño episodio que provocó dicho frenesí volviera a estado consciente.


De acuerdo a lo que pudo rememorar, él viajaba por la solitaria carretera desde Winchester a Fredericksburg, Virginia, cuando una extraña luz se aproximó de prisa a su camión y lo envolvió por completo. Aparentemente ya no tenía el control del volante y mientras intentaba recuperarlo el vehículo se elevó y algo o alguien abrió la puerta de la cabina.

Lo próximo que sintió el camionero fue una desagradable pero fuerte sensación de presión sobre su hombro que lo mantenía firme sobre el asiento, como si un ser invisible estuviera allí sujetándolo. Ante el miedo y la desorientación, lo único que atinó a hacer fue tomar el revolver que llevaba consigo y disparar a lo que fuera que estaba allí fuera. La presión sobre su hombro cesó, pero consumido por la inusual situación perdió la consciencia.



Así fue como despertó finalmente en el parqueadero del almacén. Su reloj pulsera marcaba que eran pasadas las 11 pm. Sin embargo, el reloj en el muro del edificio decía que eran las 3 am. Asimismo, al examinar su camión pudo darse cuenta que solo había viajado 17 millas de las 80 que tenía el trayecto hacia allí.

¿Transferencia de superpoderes?

Ya transcurrido el inexplicable incidente, Turner comenzó a tener experiencias aún más extrañas. Una noche, mientras intentaba quedarse dormido en su cama, miro al techo y vio que éste se había vuelto transparente, podía ver a través de él las estrellas del firmamento nocturno. Pero eso no fue todo, al darse vuelta para despertar a su esposa pudo verle el esqueleto y órganos internos tras una piel trasluciente, tal como si tuviera una visión de rayos-X.


Turner estaba convencido que estas habilidades superhumanas y esporádicas estaban de alguna manera conectadas a su experiencia en la carretera.

Con el tiempo, más memorias del suceso emergieron. Por razones que desconoce, le vino a la mente el nombre de Alfa Centauri, algo de lo cual jamás había oído hablar…

Ultraterrestres

También recordó que la pérdida de tiempo manifestada en la diferencia entre su reloj y el del almacén se debió a una especie de portal que lo transportó a una ciudad situada en un mundo a unos pocos años luz del sistema estelar mencionado anteriormente. Allí pudo finalmente visualizar a sus captores: «vestían de blanco, como si fueran doctores, y tenían números escritos en sus cabezas». Los caratuló como «ultraterrestres».

Alfa Centauri es el sistema estelar más cercano al Sol que está a unos 4,37 años luz de distancia. Consiste en un sistema ternario de estrellas que orbitan un centro de masas, Alfa centauri A y Alfa centauri B, más una tercera estrella enana roja, Próxima Centauri, que orbita alrededor de las 2 estrellas Alfa centauri A y B.

Turner declaró que estos ultraterrestres pertenecían a un mundo que sufrió un holocausto nuclear y que su misión era prevenir que algo similar ocurriera en la Tierra. «Vinieron para ayudar», explicó. «Pero ellos creen que ya hemos llegado demasiado lejos aquí y que el fin es inevitable». 

Las visitas continúan

A medida que intentaba darle curso a su vida luego de sufrir el incidente en la carretera, el camionero fue visitado por seis de estas criaturas, que nuevamente tenían una naturaleza invisible. No obstante, aseguró haber «noqueado» a cinco de ellas. En otra ocasión, dejó su casa y regresó empapado sin poder recordar el porqué (ya que ni siquiera llovía); probablemente otro ejemplo del fenómeno de «tiempo perdido» como el que tuvo en su viaje a Fredericksburg.

Su comportamiento se volvió algo errático, más sensible, y en algunas ocasiones los animales reaccionaban de manera extraña ante su presencia.


Los presuntos efectos colaterales continuaron hasta el punto que lo llevaron a un encontronazo con la ley. Mientras conducía su coche se le apareció una de las criaturas invisibles, que lo alteró de tal manera que le hizo acelerar y exceder la velocidad permitida. Esto lo llevó a una persecución con la policía que finalmente lo detuvo bajo los cargos de conducción imprudente y haber hecho caso omiso a las señales de alto.

Pero allí no terminaría la cosa, Turner batalló durante algún tiempo con pensamientos suicidas y un pitido en sus oídos, al igual que con los mensajes que seguiría recibiendo por parte de los ultraterrestres. Hasta acudió a la Biblia para encontrarle algún tipo de sentido a lo que le ocurría.

«Veinte años desde ahora, probablemente tampoco sepa qué sucedió aquella noche», sentenció Turner en aquel entonces.

Y el tiempo pasó y no mucho más se supo sobre este hombre, algo que sorprende a algunos ufólogos cuyas investigaciones arrojaron pocos datos, entre ellos que Turner sirvió en la Marina de los Estados Unidos.

Por Arkantos Khan.
Publicado el 18 de diciembre de 2018

FUENTE:

Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar:

El caso de Harry Turner, ¿seres y portales interdimensionales? 
https://mysteryplanet.com.ar/site/el-caso-de-harry-turner-seres-y-portales-interdimensionales/



martes, 1 de octubre de 2019

ASTRONAUTA EN SU LECHO DE MUERTE CONFESÓ QUE LOS EXTRATERRESTRES EVITARON UNA GUERRA


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Edgar Mitchell, astronauta de la NASA, fue el sexto ser humano en pisar el suelo lunar durante la misión Apolo 14, en 1971. Después de pasar a retiro, dedicó su vida al estudio científico no convencional de la vida extraterrestre. Finalmente, murió en Florida, Estados Unidos, a los 85 años de edad.

Poco antes de morir, Mitchell conmocionó a la opinión pública cuando, durante una entrevista con el periódico británico Mirror, reveló que los extraterrestres visitaron la Tierra en época de la Guerra Fría. «Los extraterrestres estaban tratando de impedir la guerra ayudando a crear paz en la Tierra», dijo.

Puntualmente, el astronauta hizo referencia al avistamiento de ovnis en bases militares: «Hablé con varios oficiales de la Fuerza Aérea que trabajaron en estas bases durante la Guerra Fría. Ellos me contaron que los ovnis se veían con frecuencia y que eran capaces de desactivar sus misiles. Otros oficiales en la costa del Pacífico contaron que sus misiles eran derribados con frecuencia por naves alienígenas», reveló.

Según narró Mitchell, el gobierno estadounidense ocultó sistemáticamente todo tipo de información acerca de estos incidentes. A tal efecto, en 1974, fue firmada un Acta de Seguridad Nacional, que prohibió la divulgación de cualquier información.

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UFÓLOGO ASEGURA HABER DESCUBIERTO UN SARCÓFAGO EGIPCIO EN MARTE




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¿Serían los antiguos egipcios marcianos? El ufólogo y teórico de la conspiración Scott C. Waring cree que sí. Como "prueba", señala una imagen de la superficie de Marte en la que aparecería un sarcófago de faraón.

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Scott identificó el misterioso objeto en una foto de Marte, en 2007, tomada por la nave espacial Opportunity de la NASA. Utilizó herramientas de edición digital para resaltar los antiguos artefactos egipcios que aparecerían en la imagen. Además del sarcófago, el ufólogo afirma que también imaginó "tecnologías alienígenas" y estatuas inacabadas talladas en las montañas marcianas.


"¿No es asombroso? Realmente parece una tumba egipcia tallada en la ladera de una montaña de Marte", dijo Scott. "Parece tener ojos, nariz, barbilla y una frente muy ancha que pudo haber albergado un cerebro más grande", especuló.


No hace falta decir que las afirmaciones de Scott carecen de fundamentos científicos. No hay evidencia de que haya habido vida inteligente en Marte. Según la NASA, la imagen muestra solo capas de rocas y un acantilado del sitio conocido como el cráter de Victoria. El "hallazgo" del ufólogo puede explicarse por pareidolia, que la NASA describe como "un fenómeno psicológico en el que las personas ven formas reconocibles en las nubes, formaciones rocosas u objeto.

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EL CURIOSO VÍNCULO ENTRE LA RELIGIÓN Y LOS OVNIS


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Un estudio realizado por el psicólogo de la North Dakota State University, EE.UU., Clay Routledge, demuestra la clara relación que existe entre la fe religiosa y la creencia en la existencia de vida extraterrestre.

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Según Routledge, existe una fuerte tendencia entre quienes profesan una doctrina religiosa a desdeñar la posibilidad de la existencia de inteligencia extraterrestre, por el otro lado, quienes se consideran ateos o agnósticos suelen creer en esta posibilidad, basándose en la premisa de que dada la vastedad del Universo es altamente probable que la vida se haya desarrollado también en otras partes de la galaxia.

 “Creer en vida inteligente extraterrestre es similar a la religión, pero sin depender de las doctrinas religiosas tradicionales que algunas personas han rechazado deliberadamente”, explica el investigador. Esta creencia, aclara, es compatible con la comprensión científica del mundo.

Esta tendencia parece estar íntimamente relacionada con la necesidad de buscar un significado más profundo a la existencia, habilitando la idea de pertenecer a un drama más amplio y complejo que la vida mundana.

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