The New York Times
Un equipo internacional de arqueólogos detectó cientos de
formas perfectamente delineadas en el suelo amazónico, creadas hace más de dos
mil años. Estas construcciones, visibles gracias a tecnología avanzada, aportan
nueva evidencia sobre la organización y complejidad de las sociedades
Por
Alan Yuhas
Un estudio en Nature identificó casi 400 geoglifos y estructuras de tierra bajo el dosel del suroeste de la Amazonía
Publicado:
03 Ago, 2026 04:39 p. m. PE
Las estructuras geométricas de tierra, talladas en el suelo con terraplenes y zanjas, tienen en algunos casos más de 2500 años de antigüedad, dijeron los investigadores.
Al sobrevolar el suroeste de la Amazonía,
arqueólogos han descubierto cientos de diseños antiguos y monumentales
tallados en la tierra que apuntan a la existencia de sociedades complejas en
la selva tropical, un milenio antes de que llegaran los colonos españoles y
portugueses.
La investigación, publicada esta semana en la revista Nature,
muestra círculos, cuadrados y otras figuras geométricas, algunas con caminos
que las conectan, bajo el dosel forestal, con casi 400 estructuras de tierra
previamente desconocidas en total. Muchas son formaciones que los arqueólogos
llaman geoglifos y datan de entre el 600 a. C. y el 850 d. C. Todas ellas se
suman a la evidencia que contradice la representación de la Amazonía como
una extensión en gran parte intacta antes de la llegada de los europeos en el
siglo XV.
Para ver bajo el denso dosel forestal cerca de las fronteras
de Bolivia, Brasil y Perú, los investigadores utilizaron una tecnología
de escaneo láser llamada lidar (acrónimo en inglés de detección y medición por
luz), la cual arqueólogos y otros académicos de todo el mundo han utilizado
para cartografiar sitios invisibles a simple vista.
El hallazgo refuerza la evidencia de que la cuenca del Amazonas estuvo densamente poblada antes de la llegada de los europeos y cuestiona la idea de una selva virgen /REUTERS/Wagner Santana
Los geoglifos, formados por terraplenes, montículos y
trincheras, varían
en tamaño. La mayoría abarca 2,8 hectáreas, e incluyen muchos con zanjas de 9,1
metros de ancho y 4,6 metros de profundidad. La figura más grande se extiende
por más de 48,6 hectáreas.
“Este es un estudio importante y ambicioso, basado en una
cobertura lidar excepcionalmente extensa para esta región, el cual revela la
notable escala de modificación del paisaje precolombino en el suroeste de la
Amazonía”, dijo José Iriarte, arqueólogo de la Universidad de Exeter que no
participó en la investigación.
Una mayor excavación, dijo, sería crucial para investigar los
geoglifos, que en muchos sentidos siguen siendo misteriosos, incluyendo “cómo
se usaban y si estaban asociados con residencias, ceremonias u otras
actividades”.
Basándose en parte en relatos orales de la nación apurinã, el
grupo indígena que vive en el centro del área de las estructuras de tierra, los
investigadores dijeron que los diseños probablemente tenían varios propósitos.
Los científicos advirtieron que la tala y el cultivo de soja amenazan un patrimonio arqueológico de la Amazonía que aún podría incluir miles de estructuras de tierra más (Nature 2026. DOI: 10.1038/s41586-026-10835-7)
“Estamos bastante seguros de que esos se utilizaban para
festividades, ocasiones políticas, ceremonias, danza, música y también
competencias como los juegos de pelota”, dijo Martti Pärssinen, el autor
principal y profesor emérito de la Universidad de Helsinki.
Los investigadores atribuyeron las estructuras a una antigua
sociedad a la que llamaron los aquiry, que Pärssinen describió como un grupo
multicultural y multilingüe que “compartía una cosmología común” reflejada en
estos centros ceremoniales.
“Nadie ha descubierto por completo” el propósito o significado exacto de
los geoglifos, que podrían tener formas relacionadas astronómicamente, dijo
Anna Roosevelt, profesora de Antropología de la Universidad de Illinois en
Chicago, que no formó parte del equipo.
Pärssinen dijo que los arqueólogos no habían encontrado
ninguna evidencia de residencia permanente en los montículos de la era aquiry,
que terminó alrededor del año 900 d. C. Tampoco creían que ninguna estuviera
destinada a ser una estructura defensiva.
Pero las estructuras, que se extienden a lo largo de una zona
de 4403 kilómetros cuadrados, respaldan la evidencia de que la cuenca del
Amazonas estuvo amplia y densamente poblada en los siglos anteriores a Colón.
Cronistas como Gaspar de Carvajal, un misionero que viajó por el Amazonas en la
década de 1540 con el conquistador Francisco de Orellana, describieron una
tierra “densamente poblada” en algunos lugares, con muchos grandes
asentamientos, incluyendo uno que “se extendía por cinco leguas sin que mediara
ningún espacio de casa a casa”.
El equipo planteó que los geoglifos de la Amazonía se usaban para ceremonias, festividades, danza, música y juegos de pelota (Imagen Ilustrativa Infobae)
Esos relatos fueron descartados en gran medida en los siglos siguientes, dado el costo devastador que las enfermedades y la colonización tuvieron sobre los pueblos indígenas. Los científicos posteriores también tuvieron dificultades para ver cómo sociedades grandes o complejas podían desarrollarse sin una agricultura de estilo europeo, lo que contribuyó a la falsa idea de que la Amazonía era una selva virgen, en lugar de una en la que la población fue casi aniquilada.
“Los arqueólogos encuentran todas estas cosas que se supone
que no deben encontrarse en la Amazonía, y no es porque la Amazonía sea
diferente en cuanto al suelo, sino por cómo usas la selva”, dijo Roosevelt.
Trabajos recientes en otras partes de la Amazonía han
encontrado rastros de caminos, canales, plazas y plataformas residenciales,
incluso en el este de Ecuador. El equipo de Pärssinen estimó que puede haber
miles de estructuras de tierra más en la región, y señaló que la selva tropical
sigue siendo tan densa en algunos lugares que ni siquiera los láseres pudieron
atravesar el follaje.
En otros lugares, advirtieron los científicos, la
deforestación para la agricultura puede haber dañado o destruido los sitios.
“Este patrimonio está altamente amenazado por la tala y el cultivo de soja”,
dijo Eduardo Neves, arqueólogo de la Universidad de São Paulo, que no formó
parte del equipo. El equipo de Pärssinen también sugirió que, en el apogeo de
la sociedad aquiry, entre los años 100 y 300 d. C., la población total tan solo
de esta región podría haber alcanzado hasta tres millones de personas.
Las estimaciones de población son un tema de debate intenso y a
veces espinoso entre los investigadores. Algunos expertos dijeron que la
propuesta del estudio más reciente debería tratarse con precaución, ya que no
se extrapola a partir de asentamientos excavados, sino de una serie de otros
factores, como cuántos sitios de estructuras de tierra podría haber en la
región y cuántas personas probablemente se necesitaron para construirlos y
mantenerlos.
Pero en la actualidad, la mayoría de los científicos
sostienen que los relatos del siglo XVI sobre poblaciones densas no eran tan
descabellados como muchas generaciones creyeron. “Pensaban que era imaginación
de Carvajal y de la expedición de Orellana, la cual vio asentamientos realmente
enormes”, dijo Pärssinen.
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